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jueves, 25 de julio de 2013

Houston, tenemos un problema... de higiene

Seguramente los nombres Thomas Stafford, Eugene Cernan y John Young no te dicen nada, a no ser que seas un fanático de la exploración espacial. Bien, ellos eran los tripulantes de la misión Apolo 10, la considerada "ensayo general" de la que pondría a Armstrong y cía. en la luna.

De hecho, la Apolo 10 se lanzó el 18 de mayo de 1969 (apenas dos meses antes que la Apolo 11) y la tecnología estaba en teoría lista como para lanzarse al abordaje de la luna. Tanto es así que los mandatarios de la NASA decidieron no poner el combustible necesario en los tanques para alunizar, de este modo se cubrían las espaldas y evitaban que los astronautas intentaran por su cuenta la histórica hazaña.

Sin embargo las 500 páginas de las transcripciones de aquella misión, que la NASA acaba de hacer públicas, cuentan otra historia bien diferente. La nave no estaba lo bastante preparada como para intentar ir a la luna y regresar, al menos no su retrete.

En un momento dado el comandante Stafford dice: "Dadme una servilleta rápido, hay un zurullo flotando por los aires".

Seguido por la defensa de Young, el piloto en jefe del módulo, quien responde: "Yo no lo he hecho. No es uno de los míos".

Poco después vuelve a leerse una frase hilarante de Young. "Aquí tenemos otro puñetero mojón. ¿Qué pasa con vosotros chicos?"

Y es que el retrete en la misión Apolo 10 no era lo que diríamos "de lujo". Tal era así, que por aquel tiempo los astronautas tomaban laxantes antes de la misión para viajar "vacíos" y así usarlo lo menos posible. Además, la dieta de los astronautas consistía en alimentos bajos en residuos, para así reducir las visitas al retrete al máximo.

En aquellos tiempos, los astronautas debían colocar una bolsa pegada a sus posaderas, y tratar de cerrarla y anudarla nada más terminar sin que su contenido se dispersara. Vistas las transcripciones, queda claro que no siempre lo conseguían. Podemos imaginar además la incomodidad de hacer algo así junto al resto de la tripulación, en un módulo realmente diminuto y sin paredes tras las cuales ocultarse.

En la actualidad, el retrete de la Estación Espacial Internacional es mucho más avanzado. Para empezar cuenta con un habitáculo cerrado, lo cual ya da cierta "intimidad", y en segundo lugar cuenta con bombas de succión que ayudan a librarse de las deposiciones sólidas y líquidas (cada una con su receptáculo separado, ya que las líquidas se reciclan para extraer el agua).

Además, los astronautas pueden usar papel higiénico. Por cierto a los estadounidenses les va el papel "suave", mientras que los rusos prefieren un papel con tacto más áspero.

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